Papeles pintados
Hojas de metal
Amamos el oro. ¿Y usted? ¿O acaso prefiere el cobre, el acero o el latón? Bruñidos y patinados. Los amamos todos.
Aplicar lámina tras lámina, hoja por hoja, sobre los lienzos es una forma de meditación. Bien ordenado, hilera tras hilera. Respirar con calma, moverse con cuidado: de lo contrario, las hojas, ligeras como plumas, revolotean por el aire. Cientos de hojas, miles… Sin calma interior, ninguna posibilidad. Respiramos hondo y con serenidad.
¿El resultado? Paredes o techos radiantes en auténtica hoja de metal.