Papeles pintados
Perlas de vidrio
Desde hace mucho tiempo, este papel pintado es uno de nuestros grandes clásicos. Según la incidencia de la luz, despliega su efecto singular: con luz rasante evoca las gotas del rocío matinal; con luz frontal, el resplandor del sol.
Fue una casualidad la que dio origen a este papel pintado. La luz del sol caía sobre el lugar en el que, poco antes, se había volcado un cubo de esferas de vidrio. En lugar de absorber la luz, el rincón resplandecía, como si en él se ocultara la verdadera fuente luminosa. Aún hubieron de pasar diez años más hasta que conseguimos por fin adherir esferas de vidrio a los lienzos. Ya antes del cambio de milenio, esta innovación nos valió el reconocimiento internacional.